
Opera Omnia se embarca en un nuevo proyecto, ‘Vaya de fiesta’, que les llevará este verano a actuar en el Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco y en el Festival de Música Antigua de Utrecht. El programa incluye, principalmente, villancicos navideños de los maestros de capilla de algunas catedrales de América Latina, y será llevado al disco en la próxima temporada.
Por Manuel Pacheco
A finales de agosto Opera Omnia visitará el Festival de Música Antigua de Utrecht. ¿Qué música interpretaréis?
Muchas gracias por la oportunidad que me dais de compartir nuestros proyectos con vosotros y vuestros lectores.
Los que me conocen saben de mi pasión por la historia, especialmente la de España. Mi intención y deseo era desarrollar un programa que explorara un período histórico excepcional que siempre me ha fascinado: el siglo XVII en los virreinatos hispanos de América, donde se fusionaban las tradiciones musicales españolas y europeas con los ritmos indígenas de cada región.
Contacté con Toni Pons de Ars Hispana para elaborar juntos una propuesta que abordara este repertorio y así nació ‘Vaya de fiesta’, un fantástico programa que presenta, principalmente, villancicos navideños de los maestros de capilla de las catedrales de Lima, Quito, Cuzco, Ciudad de México, Puebla y Sucre. Una gozada, vaya.
Contaréis con una plantilla bastante amplia, incluyendo un número considerable de voces. ¿A qué exigencias musicales responde este planteamiento?
Pretendo ser lo más fiel posible a los autores y a su época. En aquellos tiempos, la formación típicamente española consistía en un coro de cuatro voces, que podríamos llamar ‘solistas’, y otro coro también de cuatro voces que estaba doblado a su vez por un grupo de ministriles. Además de esas ocho voces y los cuatro ministriles, está el acompañamiento que, en este caso, lo forman un violonchelo, dos guitarras, un órgano y los instrumentos de percusión. Por cierto, uno de esos guitarristas soy yo. En esta ocasión dejo el violín descansando en su funda y me lanzo con la guitarra que es algo que disfruto y me divierte.
En total seremos diecisiete músicos en el escenario, algo no tan usual hoy día, pero, desde luego, es la formación que requiere este repertorio. Que el festival de música antigua más importante del mundo, como es el de Utrecht, quiera contar con Opera Omnia para realizar un concierto como este es algo que nos enorgullece enormemente.
En julio lleváis este mismo programa al Festival de Música Renacentista y Barroca de Vélez Blanco (Almería), donde realizaréis el estreno en tiempos modernos de dos de las obras que componen este repertorio. ¿De qué piezas se trata?
Efectivamente, en julio actuaremos en el festival almeriense en el que teníamos muchas ganas de participar desde hace tiempo. Vamos a reestrenar dos obras fabulosas. La primera es Ah de la nave, un villancico dedicado a San Pedro, patrón de los marineros, de Antonio de Salazar, el sevillano que llegó a ser maestro de capilla de las catedrales de Puebla y de Ciudad de México, la capital comercial de lo que se conocía como imperio español, nada más ni nada menos.
La segunda es de un compositor anónimo catalán titulado Vaya de xácara y es un precioso villancico de Navidad donde se mencionan con mucha gracia Sierra Nevada, Sierra Morena o Atocha como los posibles lugares en los que nació el Niño Jesús.
Se ha convertido en una práctica habitual la recuperación y el reestreno de partituras y compositores olvidados. ¿Forma parte del compromiso de las agrupaciones de música antigua, o es una demanda que llega por parte de los programadores, el público, etc.?
Hay de todo un poco en mayor o menor medida. Uno de los objetivos que tenemos los que nos dedicamos a la música antigua es, evidentemente, encontrar y recuperar piezas olvidadas, pero no es lo único que nos motiva. Nosotros queremos dar a conocer principalmente nuestro patrimonio musical al igual que han hecho italianos, alemanes o franceses. Como he dicho en alguna otra ocasión, esta es la tarea pendiente que tenemos los españoles.
Sin embargo, la insistencia en incluir estrenos en tiempos modernos suele obedecer más a los requerimientos de algunos programadores que a una necesidad de los grupos. Parece que, si haces música española, solo puedes presentar algo interesante si incluye alguna obra que no se haya ejecutado en siglos. No es así, evidentemente. El problema es el complejo que tenemos los españoles con todo lo que nos es propio. La música barroca que estudiamos en los conservatorios, la que nos han enseñado a analizar, a interpretar y a amar es la alemana o italiana generalmente. Si interpretas música española con los criterios estéticos de la alemana, pues no encaja, claro. Es como si quisiéramos abrir un archivo de Word con Adobe Reader. No funciona. Pero el problema no sería del archivo sino del lector.
Hay que interpretar la música española como música española, mucho más vinculada al teatro, en la mayoría de sus casos, que las europeas. Nosotros pensamos que, al igual que la Sinfonía núm. 40 de Mozart te la puedes encontrar incluso al abrir una lata de tomate, también hay música maravillosa española que merece ser representada tantas veces como sea posible y puesta en valor por programadores, músicos y público más allá de que contenga o no reestrenos.
He de aclarar que, en nuestro caso, incluimos estos dos reestrenos en ‘Vaya de fiesta’ porque encajaban muy bien en el programa, no porque fuera una exigencia ni de Vélez Blanco ni mucho menos de Utrecht.
¿Hay planes de grabar este ‘Vaya de fiesta’ en disco?
Si todo va bien, lo grabaremos este próximo mes de septiembre y será el primer trabajo discográfico de Opera Omnia, por lo que estamos muy ilusionados. Como habremos ofrecido ese programa en dos conciertos, lo tendremos algo rodado. Habremos corregido aquellas cosas que no funcionen musicalmente y reforzado las que sí lo hacen. A la formación que mencioné anteriormente añadiremos el arpa, un instrumento fundamental en cualquier capilla española. Era prácticamente el rey del acompañamiento, utilizado mucho más que otros, como el clave, por ejemplo. Lamentablemente, no podremos contar con ella en los conciertos por diversas razones, pero la disfrutaremos en el disco. Estamos deseando ponernos manos a la obra.
Además de este programa, habéis sido invitados al Palacio de Festivales de Santander para otro proyecto con coro y orquesta. ¿Cómo se ha gestado este concierto, y qué podrá escucharse?
Lo del concierto en el Palacio de Festivales ha sido algo mágico, la verdad. Por el momento, no podemos revelar demasiados detalles, ya que aún no se ha hecho pública la programación. Sin embargo, podemos decir que la música que interpretaremos es el fruto del trabajo de toda la vida de Lynne Kurzeknabe, doctora en musicología por la Universidad de Berkeley (casi nada), quien se puso en contacto conmigo para que Opera Omnia ofreciera este programa en concierto.
Lo que puedo adelantar es que se trata de música española del siglo XVIII de altísimo nivel, interpretada por unos solistas excepcionales. Además, algo que me emociona especialmente es que contaremos con la presencia del violinista internacional Hiro Kurosaki como concertino, mi querido maestro, de quien tanto he aprendido. Estamos seguros de que los asistentes saldrán con un magnífico sabor de boca, tanto por la calidad de la música como por la interpretación del grupo.
¿Qué otros compromisos tendréis en España para los próximos meses?
Cuando termine el verano y la grabación del disco me meteré de lleno en un proceso de creación de un espectáculo teatral junto con un director de escena brillante como es Ignacio García, gran conocedor del teatro del Siglo de Oro y amante de la música. Nos conocemos desde hace más de veinte años y estamos muy emocionados por trabajar juntos en este proyecto.
Yo siempre pensaba que de mayor quería hacer obras de teatro basadas en episodios de la historia de España como la toma de Granada o la defensa de Cartagena de Indias por Blas de Lezo. Capítulos de nuestra historia que merecen ser contados y que la gente conozca. Ya soy mayor y me veo con ganas para emprender algo así.
Será un espectáculo que contará la historia de un personaje muy singular y viajero que vivió en el siglo XVII y, como en aquella época se decía que los italianos eran cantantes que actuaban y en España actores que cantaban, será una obra en la que la música tenga un papel primordial y los actores canten sus pesares y alegrías. En los últimos años he profundizado mucho en el repertorio de los tonos, un campo que me encanta y conozco bien. Estamos seguros de que este trabajo será un éxito y tendrá una gran acogida por parte del público. Eso sí, hay que esperar.
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