
En una jornada inolvidable, la Yamaha Music Europe Foundation celebró su final de becas 2023-24, dedicadas al piano, en el Real Teatro de Retiro de Madrid
La Yamaha Music Europe Foundation ha vuelto a celebrar su evento anual de becas, esta vez poniendo el foco en el piano. La final española de este año, celebrada el 23 de marzo en el Real Teatro de Retiro de Madrid, ha sido una muestra de dedicación, esfuerzo y pasión por la música.
Las organizadoras del evento, María de Santos e Isabel Cardona, indicaron que para este año se diseñó un formato de trabajo que distinguiera estas becas de la estructura habitual de un concurso, de modo que los participantes pudieran llevarse una experiencia formativa y humana. ‘Tanto María como yo hemos organizado y participado en concursos’, añadió Cardona, ‘y considerando estas experiencias queríamos centrarnos en impulsar la parte de compañerismo y de relación con el jurado, de modo que los finalistas puedan ver que hay una institución como Yamaha que no solamente pone el piano, sino que es una marca formada por músicos que quieren apoyar a otros músicos en su desarrollo’.
Participantes
A la final asistieron los siete pianistas seleccionados de diversos conservatorios de España: Sara Serrano-Mouronte, Clara Santacana, Joan Espuny, Laura Ballestrino, Carla Román, Julia García-Pelayo y Carmen Noja, con edades comprendidas entre los 16 y 23 años. Esta diversidad no solo mostró la riqueza de pianistas a lo largo del país, sino también el compromiso de Yamaha con la promoción de jóvenes músicos. Todos los finalistas se mostraron con ganas y expectantes tanto de las actividades de la jornada como del recital, para el que cada uno de ellos pudo elegir su propio repertorio con la única condición de que este no superase los veinte minutos.
Ganadoras
La victoria fue para Laura Ballestrino, de 23 años, quien se alzó con la beca de 2.000 euros. Su actuación deslumbró tanto al público como al jurado, compuesto por los pianistas Luis del Valle, Enrique Bagaría y Noelia Rodiles. En declaraciones previas, Ballestrino señaló que llevaba varios años esperando a que la convocatoria, que cada año se orienta a un instrumento distinto, se abriera para el piano, y que se alegraba de haber alcanzado la final y poder participar en las actividades organizadas. Su repertorio para la final incluyó un preludio y fuga de Bach, la Balada núm. 4 de Chopin y la fuga de la Sonata para piano, opus 26 de Samuel Barber.
Pero la celebración no terminó ahí. Gracias al acuerdo entre Yamaha Music Ibérica y el festival Piano City Madrid, se otorgó un segundo premio a la pianista Carla Román, de 16 años, quien tendrá el honor de participar en la próxima edición del festival. Sobre los participantes, Noelia Rodiles señaló que los tres miembros del jurado estuvieron de acuerdo en el alto nivel y en la calidad de la música que se pudo disfrutar esa tarde.
Desarrollo del evento
El evento no solo fue competitivo, sino también formativo y de cohesión. Por la mañana, se realizaron dinámicas de equipo entre los aspirantes, el jurado y el staff de Yamaha, promoviendo así un espíritu competitivo saludable y fortaleciendo la comunidad musical. Los integrantes del jurado destacaron que era la primera vez que participaban en un formato de trabajo semejante, pero que se acercaban a ello con muchas expectativas y curiosidad. ‘Es muy valioso que los concursantes puedan compartir inquietudes con nosotros’, destacó Rodiles.
‘Todos hemos pasado por este tipo de pruebas, y el hecho de que nos conozcan y conozcan nuestra visión les ayudará a sentirse un poco más arropados’. ‘La vida del pianista ya adolece de ser algo muy individual o solitario, y con este tipo de eventos uno puede comunicarse y aprender con los demás’, añadió Enrique Bagaría, quien hizo especial hincapié en el valor humano de estas becas y en su fomento de la camaradería.
Luis del Valle también apuntó la importancia que tiene para la propia carrera el apoyo y la inspiración de aquellos compañeros con los que se han forjado lazos: ‘Siempre que se fomenta el compañerismo y la cercanía, todo acaba funcionando mucho mejor. Y esta dinámica me parece especialmente positiva en el contexto de un concurso’.
Los finalistas, además, participaron en una sesión fotográfica profesional, para poder contar con un material gráfico que les apoye en una carrera ‘que si no ha empezado ya, empezará dentro de muy poco’, puntualizó María de Santos. Y, para finalizar, el concierto de la tarde llenó el teatro, con una recepción entusiasta del público que consolidó este formato de competición como un éxito rotundo.
La jornada fue un testimonio del compromiso de Yamaha con la música y su desarrollo entre los jóvenes músicos, ofreciendo no solo un escenario para la competición, sino también una plataforma para el crecimiento artístico y personal.
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